EL AMOR


 

    Amor es el deseo de agradar, como la primavera agrada al corazón, como la luna agrada a los enamorados.

           Amor es ofrecer lo mejor de nosotros cuando nuestro espíritu nos dice: “Díselo o dáselo”, y entonces de nuestro corazón enamorado sale un: “Te quiero o perdóname”.

           Amor es cuando ofrendamos un poema, un ramo de flores o un sentimiento a la vida, a la novia, a la familia o a los dioses.

          Amor es poner el girasol de nuestro espíritu en las manos de quienes amamos sin esperar más que un “gracias” o una sonrisa. Eso es todo y eso es el amor. Amar así es el sentimiento más puro que nos identifica como pueblo.

          Este es el amor que nuestros dioses esperan de ti: amor de ofrenda para vivir en el cosmos sagrado del espíritu de la luz.

         Cuando no seas recompensado de la misma manera, cree en ti. Cuando una mordida de serpiente hiera tu corazón al entregar tu amor, cree en ti y sigue creyendo en el amor.

         Cuando la indiferencia, el desamor o el veneno de la traición despedace, como una mariposa delicada, tu corazón, sigue creyendo en el amor, en el tuyo no en el que recibes.

         En tu búsqueda del amor conocerás estas pirañas que atormentan los sentimientos, no te doblegues ante ellas y sigue creyendo en el amor de ofrenda.

         Recuerda que el amor de nuestro pueblo es de ofrenda, no de esperar recompensas a cambio.

         Recuérdalo, tu amor es como el cosmos, infinito, dalo a cambio de una flor y de un crepúsculo vespertino y nada más.

         Cree en ti y en el amor de ofrenda que es la virtud entronizada de nosotros.

 

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