LA BATALLA DE BLANCA FLOR


 

 

 

Blanca Flor es una ex hacienda probablemente de fines del siglo XIX que estaba dedicada al cultivo de árboles frutales, hortalizas y el oro verde del henequén que al comercializar sus fibras de sosquil a diversos países del extranjero generaba una economía próspera que beneficiaba a los hacendados de la época. En esos días la moneda corriente era de oro y de allí surge la leyenda de que los antiguos guardaban su dinero en tinajas de monedas de oro enterradas en algún lugar de su propiedad.

Blanca Flor es una construcción de arquerías de piedra con salas y pasillos de no muy grandes dimensiones, frente a ella está situada la capilla que, hoy, luce abandonada y ya con el techo desplomado. Solamente los muros vigorosos y su facha bien preservada dan testimonio de los servicios religiosos que ahí se prestaban.

El 1° de marzo de 1915 las tropas federales, al mando del General Salvador Alvarado, llegaron a Hecelchakán donde se acuartelaron para enfrentar al ejército comandado por Ortiz Argumedo que defendía los intereses de los hacendados y terratenientes que habían quedado inconformes por el Decreto Federal del presidente Venustiano Carranza para dejar en absoluta libertad a los indios de la Península que trabajaban como esclavos en las haciendas.

El ejército de Ortiz Argumedo estaba integrado por 300 soldados y ocupaba las plazas de Xhuelén, San Juan, Pocboc y la hacienda Blanca Flor. En una carta del General Salvador Alvarado fechada el 15 de marzo de 1915 informa a Venustiano Carranza que el 14 de ese mes su batallón había enfrentado al ejército opositor y ocupado las plazas enemigas al derrotar a las huestes de Argumedo.

Menciona que el enemigo tuvo 450 muertos y 622 prisioneros y las tropas federales tuvieron 5 oficiales muertos y 8 heridos, 39 soldados muertos y 120 heridos. El enfrentamiento principal fue en la hacienda Blanca Flor donde el enfrentamiento fue con artillería y cañones de los dos ejércitos. El tronar de las balas y las explosiones llenaron a Blanca Flor de humo, violencia, sangre y muertos.

Posteriormente Salvador Alvarado continuó con otro enfrentamiento en Halachó hasta llegar a la ciudad de Mérida para quedar ya sin obstáculos el Decreto Federal para que los indios de la Península quedaran en libertad como parte de los principios revolucionarios que son los que hoy forjan al México moderno y al Estado de Campeche.

Blanca Flor es un símbolo de libertad, es una antorcha de la Revolución que se encendió en Hecelchakán para poder vislumbrar el anhelo de un pueblo que mira al porvenir sin el yugo de la opresión y con el corazón dispuesto a forjar un Hecelchakán con ideales y con el espíritu encendido por los principios de la prosperidad, el amor y la felicidad por siempre.©

 

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