MÉDICO TRADICIONAL


 

   

 

Entrevisté a Don José Dolores Ortiz Caamal en la casita de huano que tiene el IMSS de Hecelchakán para los médicos tradicionales que trabajan con la herbolaria para sanar las enfermedades. Don José es un H-men: curandero que prepara brebajes con yerbas para sanar dolencias diversas, hacer limpias y saca la suerte con barajas y el zastún.

Su abuelo se llamó Bernardino Chi, su abuela Petrona Huchín y su mamá Catalina Caamal. Tiene 74 años y es originario de la comunidad de Dzotchén en el Municipio de Hecelchakán. Durante más de 50 años ha trabajado difundiendo la medicina tradicional trabajando particularmente y también en diversos lugares a donde el IMSS lo ha enviado para aportar sus conocimientos como médico tradicional.

El ambiente de la casita de huano es fresco, tiene una mes, una silla y un banquillo; diversas botellas llenas de la medicina que prepara con las yerbas. Don José Dolores refleja la conciencia de que proviene de la ancestral raza maya de quienes ha heredado el conocimiento de las yerbas para curar enfermedades. Él dice:

-“Yo busco las plantas y te doy la medicina que dejaron los mayas, nunca compro medicinas. Hay campesinos que no pueden ir con el médico por los altos costos de su consulta, ellos me pagan lo que de corazón me quieren dar”.

Menciona que alguna de las plantas con las cuales trabaja son el lobché, la teresita, el zorrillo, el ajo, el chioplé, las cuales combina para preparar sus medicamentos. Señala con mucho énfasis:

-“Nosotros queremos que no olviden esta tradición, porque es la mejor medicina que estamos utilizando desde antes de Cristo, los indios, la raza de nosotros no queremos que lo olviden. Mis hijos Mariano Ortiz y Zenaida Uhú ya aprendieron esta tradición y también trabajan como curanderos”.

Menciona que en su trabajo en las instalaciones del IMSS no hay gratificación solamente el pasaje, punza la cabeza cuando a las personas les duele y responde que los chombitos son para bajar de peso.

Don José Ortiz Caamal refleja fortaleza, emana transparencia de espíritu y tiene la convicción de que lo que hace es positivo para el ser humano. Habla en español y en maya y en sus oraciones mezcla la cosmogonía de los mayas con aspectos de la religión cristiana. Menciona de los pobres:

-“Los pobres casi no comen alimento, sólo un poco de frijol y pura chaya, porque son muy pobres como nosotros. Los que sabemos algo lo estamos enseñando, hay muchos que están llorando, comen algo y no está buena la comida, es la vida del campesino. Muchos de los que vienen siembran en baldes viejos las plantas que buscan, a la hora que lo necesitan los machacan y las toman y así sanan”.

Habla de los aluxes y dice que hay lugares buenos y lugares malos, porque no sabe qué le hacen a esos lugares. Saca la suerte con la baraja y el zastún.

Concluye su hablar pausado y su palabra sonora expresando: “Nosotros queremos que siga la medicina preparada con plantas. No queremos que se pierdan estos conocimientos”.

 

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