LIBERTAD DE EXPRESIÓN


 

 

“Los demonios del edén” de Lydia María Cacho Ribeiro publicado en marzo de 2005 es un libro que reveló el poder de las fuerzas que mueven el mundo: la libertad de expresión y el poder político y económico. “Los demonios de edén” es una investigación periodística que pone en evidencia el enriquecimiento a través de la explotación sexual infantil del supuesto pederasta Jean Thouma Hanna Succar Kuri que involucra al empresario libanés Kamel Nacif Borge y la clase política y empresarial de México, entre ellos el gobernador de Puebla, Mario Plutarco Marín Torres.

 

Los oscuros intereses y las perversiones detestables salieron a la luz pública para poner de relieve los negocios de la explotación sexual y la pornografía infantil que brutalmente laceran la vida de niños y niñas que se olvidan de los juguetes y son arrancados sin piedad de su inocencia que queda como un recuerdo imposible.

 

Por este motivo el llamado Rey de la mezclilla interpuso una denuncia por difamación y calumnias contra la periodista Lydia Cacho. De extraña manera y con eficiencia inusual en la administración pública se detuvo en Cancún, Quintana Rro a Lydia Cacho Ribeiro para trasladarla detenida a la ciudad de Puebla. Fue exonerada de esta acusación pagando una fianza de 106 mil pesos.

 

Posteriormente hizo una contra demanda contra el gobernador del Estado de Puebla por apoyar a la clase política y empresarial por su participación y protección a pederastas, en el proceso judicial al que se le sometió al político intervino la Suprema Corte de Justicia de la Nación que lo exoneró de haber cometido delitos graves contra las garantías individuales de la periodista.

 

El 14 de febrero de 2006 se hicieron públicas las grabaciones en donde el empresario acusado de pederastia, Kamel Nacif Borge agradece al gobernador de Puebla su intervención para detener a Lydia Cacho, con expresiones vulgares y la frase que quedó como parte de los tratos oscuros y los negocios turbios: “mi gober precioso”.

 

La libertad de expresión, quedó demostrado, que es un ejercicio digno para romper la oscuridad donde se manejan intereses repugnantes que es necesario juzgarlos con el poder de la justicia cristalizada en los principios constitucionales del pueblo.

 

            Lydia María Cacho Ribeiro fustigó a los demonios del Edén que corrompen, hijos del pantano donde lo que hiede es motivo de su satisfacción, sujetos de la ignominia, hiel que amarga el mundo y que tiene que ser aplastado para su extinción total para que el mundo pueda alegrarse y estar siempre bajo el sol y los fulgores de la luna, en plena claridad.

 

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