UN PUEBLO CON IDEALES


 

    

 

Viajar a Cuba es conocer un pueblo con ideales, un pueblo con metas definidas, la cultura y la música, así como los deportes son muy importantes, la comida también lo es, porque se obtiene de la producción propia. Cuba es un pueblo con autosuficiencia en muchos aspectos de su vida cotidiana.

Viajar por primera vez es llegar al aeropuerto con dos horas de anticipación, sacar la visa, hacer cola para depositar el equipaje y esperar. Buscar la puerta de salida y al estar en el avión acomodarse en el sillón respectivo, tanto el despegue como el aterrizaje se sienten muy leves.

Llegar al aeropuerto de la Habana, pasar por las ventanillas y ya fuera están los stands de cambio de moneda: un euro vale 18 pesos mexicanos y un Cuc cubano 22 pesos nuestros. Como todo pueblo antillano Cuba tiene vegetación y construcciones características. El hospedaje es de cuartos limpios y el restaurante de la residencia sencillo como las comidas. Por todas partes se ve la imagen del Che Guevara y de Fidel Castro.

Tienen cultura, talento y propuestas para ofrecer, quizás otros países puedan reflejar una imagen más lujosa, pero Cuba tiene de lo que aporta su propia personalidad y vive de ello. Un taller de periodismo durante 10 días cuesta siete mil pesos mexicanos o aproximadamente 600 dólares. De todo se puede hablar, incluso de sexología sin límites, pero bien argumentado, la política rige la vida cotidiana; su relación con los Estados Unidos y el embargo comercial ocupan el comentario de todos los días.

En las comidas se comen las verduras de la temporada, carne de res, frijoles y mucho arroz, tortillas no hay ni chile, el pescado es un lujo, llega a costar 20 dólares. Los taxis son para los turistas, hay librerías cubanas con libros de 5, 10 y 20 pesos mexicanos.

 

   

La música, el baile y los deportes llenan de convivencia el espacio de la isla, me comentaba un periodista que la cultura y la historia mexicana están en los libros de texto cubanos. Las playas son bellas para recrearse, sentir el sol y contemplar las siluetas femeninas. La Habana vieja tiene arquitectura neoclásica, los edificios no tienen pintura y los coches de modelos soviéticos le imprimen su sello a esta ciudad.

Mucho turismo afluye, Cuba vende cultura, en México no se puede vivir del arte.

La Revolución cubana determina sus principios de igualdad y soberanía. La Constitución Mexicana dice en uno de sus artículos que el pueblo tiene en todo tiempo el derecho de cambiar su forma de Gobierno. Los cubanos también tienen derecho a vivir con sus instituciones públicas. En México nuestra Revolución quiere ser borrada de la historia.

El Gramma es el periódico oficial, China y Venezuela son importantes en sus relaciones ideológicas y comerciales. Cuba firme en sus principios cree en la autosuficiencia y es parte de los países latinoamericanos que miran el porvenir. Su identidad de música, de raíces africanas y españolas la convierten en la bailarina sensual y en el trovador que canta.

 

   

 

Cuba es el alma de Mozambique y el rostro de Europa fraguando su identidad, es la playa y el sol, la música y la revolución. Cuba es la flor de las antillas acariciada por el azul del mar.

Cuba ofrece su amistad al mundo en los versos de José Julián Martí y Pérez, (La Habana, Cuba, 28 de enero de 1853-Dos Ríos, Cuba, 19 de mayo de 1895): “Cultivo una rosa blanca en junio como en enero para el amigo sincero que me da su mano franca. Y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo, cardo ni ortiga cultivo; cultivo la rosa blanca”.

 

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