JUAN DE LA CABADA VERA


  

            Dice Cristina Pacheco: “Conocí personalmente a Juan, después que el coro de escritores a su alrededor había hecho un retrato hablado de él, retrato que al mismo tiempo era un rompecabezas y acertijo: “Por los ojos lo confunden con chino…Es completamente maya y sin embargo es altísimo…Si le miras las manos enormes y muy fuertes piensas que es un atleta…Por el cabello largo y blanco se parece al cura Hidalgo”.

“Tiempo después, cuando tuve el privilegio de tratarlo y la dicha de sostener durante más de dos años conversaciones públicas de él, supe que ese tipo de referencias le agradaban, porque lo envolvían en el misterio y lo dejaban transformarse a su antojo en un mundo de constante invención”.

Así se referías Cristina Pacheco de Juan de la Cabada Vera, el escritor campechano del género de cuento que más ha destacado en los tiempos contemporáneos.

Durante dos años y medio fue entrevistado por esta distinguida mujer intelectual en su programa “Recuento vivo de mis décadas”, transmitido por radio Universidad Nacional Autónoma de México.

De esta serie de pláticas surge el libro “Memorial del aventurero”, publicado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, que contiene la vida platicada de Juan de la Cabada.

En uno de los capítulos de este libro, hablando del poeta español Miguel Hernández, dice Juan: “Cuando lo conocí era un muchacho vestido de pana y alpargatas. Con él sostuve conversaciones interminables. Nos entreteníamos horas hablando sobre cultura árabe y sobre el campo, los regadíos, las huertas y la tierra.

Así me hubiera pasado a mí de estar en Campeche. Le habría contado –y de hecho algo le conté- del chicle y del henequén”.

Sus biógrafos dicen que en 1917, en plena adolescencia, marcha a Cuba donde reside durante cinco años. Eran los tiempos en que el comunismo soviético estaba en su apogeo y catalogarse así era sinónimo de rebeldía, pero de rebeldía creadora por establecer nuevas propuestas de vanguardia; y por la  atracción que los artistas sentían por el espíritu popular de una doctrina que favorecía al proletariado contra los excesos de las oligarquías burguesas .

De 1935 a 1936 fue presidente de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, y asiste a Nueva Cork al Primer Congreso de Escritores Americanos.

Fue profesor de la Universidad Autónoma de Guerrero de 1964 a 1967. Su antología de cuentos ha sido publicada por Ediciones de Cultura Popular en 1970 y por la UNAM en 1986. Falleció el 26 de septiembre de 1986, y de su fecha de nacimiento los autores no coinciden, ya que determinan 1902 o 1903 para este acontecimiento.

Si usted gusta del desarrollo de argumentos con personajes que se desenvuelven en el mar, la selva, las ciudades, los pueblos o una simple botica, puede disfrutar de los cuentos de este escritor campechano.

Recuerde, cuando camine por la Avenida 16 de Septiembre y deposite sus cartas en la oficina de correos o realice gestiones en el edificio del PRI, que el teatro que está a su paso lleva precisamente el nombre de este narrador campechano autor de “¡…Y esta noche que no acaba!”.

 

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