MARÍA GUADALUPE


 

  

 

             La virgen de Guadalupe es la imagen de la madre de Dios, es María, el destino de las profecías que durante miles de años los profetas hebreos anunciaron que habría de llegar, es la madre que cuidó, vio crecer y estuvo a los pies de su hijo que murió en la cruz para convertirse en la luz del mundo.

María Guadalupe es la virgen morena, la madre de los mexicanos y de los pueblos, que encomendó su altar en nuestra patria y cada 12 de diciembre se festeja su aparición al indio Juan Diego.

María Guadalupe con rostro sereno hace oración por sus hijos, para que siempre estén llenos del espíritu de fortaleza, amor y generosidad para ser un pueblo que alumbre la oscuridad del mundo.

María Guadalupe tiene un manto verde de estrellas, un vestido rojo como la sangre que llena de luz el corazón y está de pie sobre una luna que cargan dos ángeles.

Su manto verde simboliza la primavera y las estrellas son las palabras del Señor que nos van iluminando para llegar al triunfo de la vida, para ver el nuevo amanecer después de la oscuridad del dolor.

Vestida de rojo nos dice que  las lágrimas son como la lluvia, llegan y después que pasa la tristeza sale el arco iris del amor.

Ella nació de las rosas, rosas, muchas rosas vieron surgir su luz de mujer, de madre que de cada espina aprendió el amor y de cada rosa surgió su espíritu de pétalos de luz.

Así cada madre también debe surgir de las rosas, así cada mujer debe enarbolar las rosas para ser parte del universo que llena de femenina fuerza la vitalidad de su pueblo y el sendero destellante de sus hijos.

Vestida de primavera, de estrellas, del rojo coral que enseña, de los fulgores de la luna, y de la luz de las rosas, María de Guadalupe está con nosotros para decirnos: “Yo soy tu madre, llena tu corazón del amor, de la paz y deja atrás cada espina para que seas mi hijo digno de ser soberano de la vida y del universo”.

 

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