SACRIFICIOS HUMANOS


 

 

 

En la antigua cultura maya era parte de su concepción del universo la práctica de los sacrificios humanos. En muchas esculturas, en bajo relieves y pintados en vasos de ofrenda se puede observar el momento en que el corazón era extraído del pecho de la víctima.

 

El sacrificio humano era un concepto de su modelo de vida, era un concepto religioso muy íntimo de la esencia del pensamiento maya y no era un suceso oculto, sino que era parte del culto público.

 

Los testimonios visuales permiten observar al sacerdote que sacrificaba a la víctima empuñando en lo alto un cuchillo de obsidiana o de pedernal, introducía el arma en el pecho y arrancaba el corazón para ofrendarlo a las deidades, este órgano era depositado en una urna consagrada donde las brazas lo consumían y su olor se mezclaba con las ondulaciones del copal para ascender al cielo.

 

Toda la escena tiene un sentido místico, un momento consagrado en el que el pueblo se comunica con sus dioses. El sacrificio es una ofrenda del espíritu del hombre para consagrarse a la divinidad. Más que el acto sangriento, lo que realmente es importante es el sentimiento de dar lo mejor del género humano al dios Chac, a Hunab Ku, a Kukulcán o a la diosa Ixchel.

 

Era una forma de sentir la grandeza del espíritu humano, dar, porque es lo que tenemos de nosotros mismos. Ofrendarse era un testimonio espiritual, porque así se concebía el universo y el sentimiento de amor de este pueblo.

 

Por eso, aunque en la actualidad se pudiera referir a este hecho como cruel, no es tan diferente del que han tenido otros pueblos a lo largo de su historia. La crucifixión a la que sometían los romanos a los delincuentes, también era dramático y la víctima agonizaba lentamente antes de morir.

 

La horca en otras etapas también era terrible, más refinados los franceses guillotinaban a las víctimas y en los pueblos árabes actuales todavía se cercena las manos a los ladrones. Estos conceptos tienen un sentido totalmente diferente a los sacrificios humanos, pues solamente pretenden ejecutar a los desalmados.

 

Los sacrificios humanos son un ritual que mantiene la armonía del hombre con la fuerza divina, la ofrenda del corazón humano tiene el significado del espíritu de dádiva que en toda acción el hombre común de la civilización maya acostumbraba practicar como parte de su relación con la familia y con la sociedad.

 

Hasta los tiempos actuales, los pueblos descendientes de la civilización precolombina, tienen cómo hábito un sentimiento de buen trato que es característico y los distingue de los demás. La paz social y la quietud en las costumbres es un sentimiento preservado de esa actitud de ofrenda en la que el corazón humano confundido con el incienso del copal ascendía hasta encontrarse con la esencia del amor.

 

 

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