POEMAS PARA TODOS


 

 

 

EL NIÑO Y EL PERRO

 Francisco Javier Beh Huchin


 

Érase un niño de escasos 8 años

que no tenía padre, ni madre,

ni siquiera un perro que le ladre.

Era un pobre niño acostumbrado

a los malos tratos que la gente le daba.

 

Un día que estaba dando su rondín acostumbrado

por el basurero del mercado

se encontró con un perrito flaco, sucio y pulgoso.

con mucho cariño lo protegió con su esqueleto

y lleno de gozo le dijo:

 

-¿Qué haces aquí amigo? Ah, ya sé,

de seguro estás buscando la papa, ¿no?

Te pareces a mí. El pulgoso ladró ¡guao, guao!

¿cómo que por qué? ¡Acaso no te das cuenta!

Estoy igual de sucio y flaco que tú, amigo,

pero no importa, acércate que te invito a comer.

Y revisando de tambor en tambor

pudo recolectar lo que debían de merendar.

 

Juntos iban de aquí para allá,

de mercado en mercado, de tambor en tambor,

la gente los veía y se compadecían,

pero otros decían:

-¡sácate de aquí engendro del demonio,

no ves que obstruyes el paso!

Y con mucho temor se iban a esconder

para que la gente no los pudiera ver.

 

Una mañana, después de salir bajo los periódicos

y encaminarse hacia la gran ciudad,

al querer pasar una avenida

no vio que un carro se aproximaba a él;

su fiel compañero, decidido,

saltó empujando a su amo

y ¡zaz! que lo atropellan.

 

Al verlo el niño se echó a llorar

junto al cuerpo casi inerte de pulgoso,

y empezó a clamar:

-Pulgoso, pulgosito, no te mueras por favor,

no me dejes solo en este mundo,

te necesito pulgoso, por favor.

Pero eran en vano las súplicas del niño.

El noble perrito que había ofrendado su vida

para salvar a su amo

ahora se encuentra a orillas de la muerte.

 

El niño cabizbajo y hecho un mar de llanto

cargó con el héroe agonizante

y dirigiéndose a una iglesia abierta…

 

Lo recuerdo muy bien cuando entró de rodillas

Y frente a Jesús oí que decía:

-¡Señor que todo lo haces y deshaces,

yo nunca te he pedido un favor,

pero ahora que lo necesito vengo a ti,

a rogarte que salves a pulgoso,

ya ves que es lo único que tengo.

 

Pero en balde fueron las súplicas,

porque el perrito ya había muerto;

y así, solo con su sombra,

perdido entre la gran ciudad…se desvaneció.

Érase un niño de escasos ocho años de edad.

 

CONFUSIÓN

 MECHV


 

Ayer caminando te vi con ella,

estabas tan hermoso,

tus ojos verdes y grandes

sólo la miraban a ella.

 

¿Te había visto acaso?

No lo sé, pero me alejé,

caminé y lloré todo ese día,

pensaba el por qué te dejé.

 

No sé adónde fui,

sólo buscaba la verdad

y en cada lugar que veía

tu imagen me seguía.

 

Vi aquél árbol,

recordé aquél abrazo

y ese beso lleno de ardor

que ilumina mi corazón con tu amor.

 

No volví a buscarte,

dejé que el tiempo pase

pidiendo que me haga olvidar

ese amor que cubría mi corazón.

 

Intentando olvidar fui con otro,

me sentía triste, traicionera,

me besaba, pensando en ti,

qué imaginación más absurda.

 

Pero entendía

que no podía olvidarte,

porque me habías hecho

prisionera de tu amor.

 

 BEJUCO

 Sergio Hdez. P.


 

Bejuco de los bosques celestiales,

bejuco de trenzadas cabelleras,

barroca floración de los portales,

Bizancio te proclama en primaveras.

 

Chorrean tus silvestres manantiales

en ríos Nilos, Ganges y Amazonas

que son como sagrados pectorales

colgando entre los árboles coronas.

 

El indio te retuerce en los altares

formando vegetal cosmogonía

con pájaros, sol, mar y calamares.

 

Persistes en tus redes florentinos

tejiendo catedrales de alegría

por todo el repicar de los caminos.

 


 

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