LA LENGUA MAYA


 

 

La lengua maya es un valor étnico, un signo de identidad y una pródiga muestra cultural que identifica a los habitantes de los municipios del norte del Estado de Campeche. Ha sido utilizada durante cuatro mil años de existencia de la raza maya y de sus descendientes actuales. No quiere morir; nadie impedirá que continúe vigente como nuestra raza, tal como dice uno de los párrafos del Popol Vuh: “Nuestra estirpe no se extinguirá mientras haya luz en el lucero de la mañana”.

             Así es este glifo importante de nuestra cultura campechana; una realidad que se preserva naturalmente; un símbolo de la pureza intelectual de nuestros orígenes indígenas.

 Continúa manifestándose en el corazón de nuestra gente con la certidumbre de que permanecerá como una lengua viva en el futuro más lejano que se avizora.

             Se imparte como educación indígena en las comunidades de nuestros municipios, pero creo que es insuficiente para avivar el espíritu de identidad que nos recorre las venas. Pienso que debe ser incluida como educación formal en los centros educativos de primarias y secundarias generales para fortalecer este patrimonio cultural.

             Nuestra identidad ha sido perpetuada por autores como Sidney Eric Thompson, Antonio Mediz Bolio, Ermilo Abreu Gómez y José Díaz Bolio. Auténticos pensadores que han captado el espíritu de la tierra heredada de los mayas antiguos.

             Algún día algún político trascendente en sus ideas que tenga la investidura del ejecutivo estatal hará realidad la enseñanza de esta lengua en el sistema educativo de nuestro Estado. Mientras, seguirá siendo el espíritu original de nuestra gente y una expresión  legítima de nuestra cultura.

             Yo les pido a todos mis coterráneos que  han amamantado de esta lengua, que la hereden a sus hijos; y sea por generación una luz, símbolo de cada hogar formado por nuestra cultura ancestral. Siéntanse plenos de sus conocimientos y de su habla. Amen profundamente lo que los abuelos antiguos nos han legado. Es la más profunda verdad de nuestras raíces y de nuestros sueños. Vivan con ella, simplemente, y sean portadores de esta luz cósmica y monumental.

              Muchas costumbres, vocabularios y lenguas extranjeras se enseñan oficialmente como el inglés, francés, griego y latín, pero no sucumbe nuestra lengua de cuatro mil años que continuará sonora y firme porque proviene del corazón y el alma del pueblo.

             Nuestra lengua es parte de nuestra sangre de siglos. Es el símbolo de nuestra realidad cotidiana y el espíritu indio que todavía habita en nuestro corazón y en nuestra identidad. Nadie la hará olvidar porque es como una profecía que ya se cumplió y seguirá de frente enraizada al porvenir del pueblo.

 

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