HECELCHAKÁN

"La Sabana del Descanso"


 

 

 Y así, Hecelchakán se yergue con orgullo,
como flor silvestre bajo el sol dorado
con su porte de mestizo campechano
en el mismo corazón de la sabana.

 

En la tierra de Ah Kin Pech echó raíces

y para siempre triunfante se levanta,

igual que el árbol sagrado de los mayas,
igual que Edzná, Uxmal, Tulum y otras ciudades.

 

Cada muro de mi pueblo se levanta

con la actitud arrogante de un guerrero
mostrando su rostro cincelado en bronce
y el color moreno de su piel mestiza.

 

Es mi pueblo sangre noble de dos razas,
es mi pueblo la hermandad de dos culturas:
indios mayas, de maíz hechos sus cuerpos,
y españoles, que de barro los moldearon.

 

Cuentan las leyendas que hace mucho tiempo
fue fundado Hecelchakán en la sabana,

a la orilla pedregosa de un cenote

y rodeado de un pequeño bosquecillo

 

Paraje escondido de belleza virgen,
arbolada casa de follaje verde;
cálido regazo que natura brinda

a la flora ya la fauna de mi tierra.

 

En el tronco añoso de un frondoso cedro
permanece estático un grisáceo iguano

y más allá una pareja de venados
beben agua fresca en una sarteneja.

 

Brotan por doquier encantadoras flores
y juguetean muchas aves de colores
en las ramas de los álamos antiguos,
en los robles y ramones de amplia copa.

 

Crecen margaritas blancas y amarillas,
amaranto, girasoles, xkanloles,
también flores del jabín y siemprevivas,
todas ellas tentación de las abejas.

 

Por el cielo se desliza en vuelo grácil
el sinsonte alegre de color cenizo;
canta el cardenal en el lejano monte,
las tortolitas en el suelo picotean.

 

Todo esto miraba con admiración

el viajero andante que hacía el recorrido,
en duras jornadas, de Ah Kin Pech a Tho'
y a su paso descansaba en la sabana.

 

El lugar era un pequeño paraíso,

oasis de la calma y de la paz serena

y por eso desde entonces tiene el nombre
de " Jelel Chakán", Sabana del Descanso.

 

Así construyó su historia Hecelchakán,
así es como siente orgullo de su origen;
así es, sí, como ha labrado su pasado
en la tierra agreste del Mayab soleado.

 

Hoy, Hecelchakán camina adolescente,
camina de frente buscando el futuro;
con paso seguro la senda recorre

y al final, progreso será su destino.

 

Ya florece Hecelchakán en la sabana,

ya se extiende del Oriente hacia el Poniente;
cuatro barrios se acomodan en su seno,
cuatro flores que embellecen el paisaje.

 

Las casas de huano son gemas antiguas,

herencia de nuestro pasado glorioso,
que se alinean a lo largo de las calles
de provincia pueblerina y campechana.

 

Toda la plaza es una joya preciosa
esculpida en piedra por manos artistas,
decorada con rincones coloniales

y construida al puro estilo modernista.

 

Llamada "Noh Beh", se tiende majestuosa
con la armonía del lirio y de la rosa;
conjuntando la belleza y elegancia
en cada trazo de fina arquitectura.

 

Y en el centro dominando todo el pueblo
con su piedra lisa de color topacio,
como reina se levanta nuestra iglesia,
recortándose sus torres contra el cielo.

 

Esta es mi ciudad en todo su esplendor ,
esta es mi ciudad, la bella flor silvestre:
Hecelchakán, el paraje de la paz,
Hecelchakán, la "Sabana del Descanso".

 

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