HACIENDAS DE HECELCHAKÁN


 

 

 

Las haciendas de Hecelchakán forman parte de un periodo de esplendor arquitectónico del que todavía se pueden admirar sus arquerías y accesos de piedra labrada y la belleza de sus líneas que son el testimonio de una época de esplendor y de generación de fuentes de trabajo.

 

             El auge henequenero de las primeras décadas de este siglo hizo florecer estas haciendas, en donde se cultivaba y se realizaba todo el proceso de industrialización de esta planta. Se contaba con la maquinaria mediante la cual se raspaba la fibra para dejarla limpia; tenderla al sol para su secado y posteriormente empacarla para su comercialización.

 

             Entre las haciendas más importantes de nuestro municipio se encuentran la de Blanca Flor, situada a dos kilómetros al norte de Hecelchakán, que fue propiedad de Joaquín Roch. En la actualidad está convertida en algo turístico.

 

             En marzo de 1915 hubo un enfrentamiento militar en este lugar entre las tropas del General Salvador Alvarado y las del terrateniente Ortiz Argumedo, suceso que en la actualidad recibe el nombre de Batalla de Blanca Flor.

 

             Otra de las haciendas es la de San José que perteneció al Dr. Ernesto Guzmán. Aunque más modesta en su producción también formó parte de esa época postrevolucionaria. En la actualidad únicamente pueden admirarse sus muros y sus arcos que yacen en el silencio y en el abandono.

 

             La finca henequenera de La Quinta perteneció a Francisco Ortegón, personaje muy conocido de la época. Esta construcción se convirtió desde entonces en un punto de referencia muy conocido por los hecelchakanenses ya que fue un centro de producción del que dependían numerosas familias. En la actualidad está convertido en un centro deportivo perteneciente al municipio.

 

             Otras haciendas de nuestro municipio fueron Tikín, Zodzil, Humpetzkín, San Isidro, Tanchí, Chunkanán y varias más.

 

             Sin duda que las haciendas son el símbolo de una época caracterizada por su arquitectura con arquerías, muros y piedra labrada. Fantasmas del pasado que hoy permanecen con su historia olvidada en la memoria del tiempo. Hecelchakán puede dar testimonio de este periodo con las fincas henequeneras que se yerguen en la geografía de su territorio municipal.

 

            La fotografía de este artículo es original de mi propiedad, yo creo que Google bloquea esta gráfica sin razón.

 

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